Petro inicia los diálogos de paz con la guerrilla del ELN en Venezuela

Petro inicia los diálogos de paz con la guerrilla del ELN en Venezuela

Los diálogos de paz entre el Gobierno del primer presidente de izquierda de Colombia, Gustavo Petro, y la guerrilla activa más antigua del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha arrancado finalmente. La reactivación de la mesa de paz se ha producido en Caracas, la capital de la vecina Venezuela, que repite como garante del proceso de paz que ha estado suspendida en los últimos cuatro años.

Petro busca poner la piedra angular de su proyecto estrella: la paz total. El presidente aspira a acabar con todos los grupos armados del país, y el primer paso es desmovilizar a los guerrilleros como lo hizo en 2016 el expresidente Juan Manuel Santos, que consiguió que el principal protagonista de la guerra contra el Estado colombiano, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Ejército del Pueblo (FARC-EP), depusieran las armas y se involucraran en la vida política formal.

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Tras meses de acercamientos, reuniones en Caracas y de afinar los últimos detalles, las dos delegaciones se han encontrado cara a cara este lunes en un lujoso complejo turístico en la cima del cerro Ávila, el estatizado hotel Humboldt, con impresionantes vistas de toda la capital. Venezuela es sede de las conversaciones y país garante, un rol compartido con Cuba y Noruega por ser los mismos durante las negociaciones que fracasaron en 2018. España y Chile, por su parte, son acompañantes del proceso.

Entre los nombres de la delegación del ELN se encuentran altos mandos y veteranos de la guerra, como el líder de las tropas desde 2021, Eliécer Herlinto Chamorro, alias “Antonio García”, o el segundo comandante Israel Ramírez Pineda, alias “Pablo Beltrán”. Unos 17 guerrilleros negociadores pudieron estar presentes en Caracas gracias a que la Fiscalía les retiró sus órdenes de busca y captura y solicitudes de extradición, mientras que otros tres dirigentes marxistas fueron liberados de prisión exclusivamente para acudir a la mesa de negociación.

La ecléctica delegación negociadora de Petro

El jefe de los negociadores por la parte del Gobierno colombiano es un viejo amigo de Petro, Otty Patiño, actual dirigente de izquierda desmovilizado de la guerrilla del M-19, la misma donde militó el presidente y que depuso las armas bajo intermediación del expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez, que consiguió que la Internacional Socialista recibiera su armamento.

El ELN es la guerrilla más grande aún activa en América del Sur, por lo que su desmovilización no solo es clave para sellar un capítulo del conflicto armado colombiano, sino que hace parte de la reconfiguración geopolítica en la región. De hecho, este grupo irregular tiene fuerte presencia en ciertos territorios donde funge como un Estado paralelo, y muchas de sus células cruzaron la frontera hasta establecerse y controlar localidades de Venezuela. Regiones binacionales como la Guajira o el Catatumbo están controlados desde ambos extremos de la línea divisoria.

Por ello la conformación de la mesa era un paso importante. Los primeros nombres que se conocieron por parte del presidente son pesos pesados de la izquierda, como los senadores Iván Cepeda y María José Pizarro, lo que dio la sensación a la opinión pública de que la delegación era “demasiado progresista” como para reflejar la realidad de la sociedad colombiana actual. Por lo tanto, Petro ha tenido que hacer un contrapeso.

El presidente sorprendió la semana pasada al anunciar que el líder gremial de los ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, se adhiriera a su bancada. Se trata de un férreo opositor a Petro, y cercano al uribismo, que está casado con la senadora María Fernanda Cabal, una parlamentaria conservadora del Centro Democrático y acérrima enemiga del presidente. La incorporación de la presidenta del gremio de pequeños industriales, Rosmery Quintero, una de las principales líderes empresariales del país, sella la idea de que los ganaderos y terratenientes estén en la mesa de negociación, precisamente con la insurrección marxista y el nacimiento de las células paramilitares de ultraderecha en el conflicto armado.

La participación de los militares también será clave, pese a que Petro había insinuado que prefería dejar a la línea castrense fuera de las conversaciones, al menos al principio. Pero la participación del Ejército, con un enorme peso en el país tras décadas de luchar contra los grupos irregulares, fue lo que garantizó el éxito del Acuerdo de Paz de 2016 con las FARC dado que su compromiso significó una garantía de seguridad para cumplir con el proceso. @mundiario

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