España y Chile serán acompañantes de paz en el diálogo con el ELN

España y Chile serán acompañantes de paz en el diálogo con el ELN

Puede que España y Chile no sean sedes del proceso de paz entre el Estado colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero igual tendrán un rol crucial en las negociaciones. El canciller colombiano, Álvaro Leyva, confirmó este jueves que ambos países “acompañarán” las conversaciones para poner fin el conflicto armado con más de cinco décadas consigo.

“Tengo al frente al ministro de Exteriores español y quiero responderle una pregunta sobre su participación en el proceso de paz colombiano: es usted, y se lo digo oficialmente, un país acompañante”, ha respondido Leyva a José Manuel Albares, titular español de esa cartera que se encontraba en la III cumbre de cancilleres entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea, en Buenos Aires. “Chile oficialmente acompañará el proceso de paz”, ha añadido.

El canciller colombiano lidera el proceso de diálogo, encaminado por el presidente Gustavo Petro, el comisionado para la paz Danilo Rueda y el senador del Pacto Histórico Iván Cepeda. El nuevo Gobierno, el primero de izquierdas en la historia de Colombia, lleva meses aspirando la puesta en marcha de las conversaciones, que todo indica comenzarán en la primera semana de noviembre.

Por tanto, España y Chile ocuparán el mismo rol de “garantes de paz” que otros países que ya habían sido confirmados como parte crucial del proceso, precisamente Venezuela y Noruega, que con Cuba están inmersos en el asunto desde la última mesa de diálogo que dejó en marcha el expresidente Juan Manuel Santos en 2016.

Las conversaciones regresan a Cuba

De acuerdo con lo informado por la Cancillería colombiana, la sede de las conversaciones seguirá siendo Cuba. La isla ha sido el hogar de los dirigentes de la guerrilla marxista desde hace varios años, pero ha sido su refugio después de que fracasara el último intento por conseguir la paz. El expresidente Iván Duque suspendió todas las comunicaciones con el ELN en 2019, después del sangriento atentado con un carro bomba contra una academia de policías en Bogotá, donde murieron 22 jóvenes oficiales además del guerrillero que ejecutó el ataque suicida.

Desde entonces, Duque ordenó la suspensión del proceso de paz y los dirigentes del ELN se atrincheraron en La Habana. Bogotá expidió órdenes de captura contra los guerrilleros y exigió que la isla los extraditara. El régimen cubano se negó, de hecho, alegó que los protocolos firmados establecían que, si se caían las conversaciones, entonces los líderes marxistas debían refugiarse en la isla.

Por ello las posibilidades de que las conversaciones pudieran darse en Madrid o en Santiago de Chile eran pocas. Ya Petro había adelantado que, debido a que la fase previa del proceso había sido realizada en la isla, y que sus negociaciones retoman el punto muerto donde las dejó Duque, todo apuntaba a que las delegaciones se sentarían una vez más en La Habana.

Con la llegada de Petro al poder, las cabecillas del ELN buscaban encontrar una contraparte izquierdista y a un presidente desmovilizado de la guerrilla, con el que podría entenderse mejor. @mundiario

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