Elecciones en EE UU: 36 cruciales cargos de gobernador están en juego

Elecciones en EE UU: 36 cruciales cargos de gobernador están en juego

Aunque parte importante de las elecciones de medio término en EE UU se centre en el control de las dos cámaras del Congreso, el poder territorial también es un frente muy importante en los comicios de este martes. Un total de 36 estados elegirán a sus próximos gobernadores, un cargo esencial que representa al Ejecutivo regional y que podrá tener palabra en las presidenciales de 2024.

La votación definirá el mapa político de EE UU, que se teñirá de azul demócrata o rojo republicano. Más de la mitad de los estados se someten a elecciones de gobernadores este año, 36 de 50, además de prácticamente todos los territorios con la notable excepción de Puerto Rico. De todas las que están en liza, 26 están en manos conservadoras, nueve progresistas y un independiente.

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Si no fuera por el importante papel que representan los gobernadores, esta se trataría de una votación menor. Pero la realidad es que con ella se baten a duelo las ideologías, la política local y el trato de temas controversiales como el aborto. Otros gobernadores tienen la facultad de elegir al máximo responsable electoral de su estado, como lo es en el caso de Nueva York, por lo que la victoria para un partido u otro se verá reflejada en quien supervise las presidenciales.

A nivel local los gobernadores pueden influir en los presupuestos de sus territorios, sus legislaciones, tienen plena potestad de nombrar funcionarios y jueces estatales, e incluso pueden abordar temas y situaciones contrariando al poder federal de Washington D.C.

Los gobernadores en estados clave

Algunas de las carreras electorales en ciertos estados lucen con un final anticipado, como que en Texas es muy probable que el republicano Greg Abbott, quien ha enviado a miles de migrantes venezolanos en autobuses hasta estados del norte, termine revalidando su mandato. Otras regiones tienen una fuerte tendencia, pero la competencia puede ser un poco más reñida como en Florida, donde el gobernador Ron DeSantis (R) es favorito, aunque el exalcalde de Tallahassee, Andrew Gillum (D) ha recortado distancias.

Precisamente los estados clave vuelven a ser un elemento a tomar en cuenta. En algunos territorios como Arizona la elección del gobernador puede ser de cualquier manera. En ese lado de la frontera sur se baten a duelo la secretaria de Estado Katie Hobbs (D) y la experiodista progresista y actual líder ultra Kari Lake (R).

En Georgia el gobernador Brian Kemp (R), un conservador de la vieja escuela que nunca se acopló a las ideas del expresidente Donald Trump busca su reelección. En los últimos comicios venció a la demócrata Stacey Abrams, que repite candidatura, por tan solo 1,4 puntos o unos 55.000 votos. La dirigente demócrata desconoció los resultados, pero Kemp permaneció en el poder. Este estado es crucial pues la investigación contra el magnate, acerca de su presunta trama para pretender que las presidenciales de 2020 estuvieron amañadas se lleva en estos circuitos judiciales.

Kemp ahora aventaja en cuatro puntos a Abrams, pero para los demócratas las cosas pintan mal también en Nevada. El gobernador Steve Sisolak (D) quiere revalidar su mandato, pero tiene una distancia de seis puntos del favorito, el sheriff en funciones del condado de Clark, Joe Lombardo, que se ha disparado en popularidad por su propuesta de recortes al gasto público.

En estados como estos el voto hispano será clave. Según sondeos que baraja CNN, los latinoamericanos elegibles para votar, nuevamente, no tienen un preferido, aunque más del 50 % reprueba la gestión del presidente Joe Biden. Los hispanos generalmente son una población bisagra, pues votan indistintamente y son la minoría más numerosa en EE UU. Nada más en Arizona y en Nevada representan más del 20 % del electorado. @mundiario

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