Bolsonaro evita aceptar la derrota mientras sus aliados felicitan a Lula

Bolsonaro evita aceptar la derrota mientras sus aliados felicitan a Lula

Jair Bolsonaro ha evitado confirmar su derrota. Iniciando la semana y con los resultados ya confirmados por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE), el aún mandatario no ha aceptado que no consiguió la reelección en la segunda vuelta de unas elecciones que han estado muy reñidas y que han puesto sobre la palestra la división que existe en Brasil ante dos frentes muy constantes en América Latina: derecha e izquierda. 

Luiz Inácio Lula da Silva volverá al poder tras dejar el mando en 2010 y en esta ocasión es elegido por un margen muy fino, apenas por 1,8 puntos porcentuales de ventaja, que equivalen a unos 2,1 millones de votos. Tras finalizar el conteo preliminar de los votos, Bolsonaro decidió recluirse en el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de los presidentes brasileños ubicada en Brasilia. Decidió dormir temprano, evitar dirigirse a la multitud que le apoyaba y tampoco hizo frente a sus ministros. 

Durante el lunes se dirigió hasta la sede del Gobierno en el palacio de Planalto, donde continuó con sus labores como si nada hubiese ocurrido. Ha sido Flávio Bolsonaro, primogénito del presidente y coordinador de su campaña, quien ha querido expresar las primeras palabras en nombre del mandatario agradeciendo a través de las redes sociales “a todos los que rescataron el patriotismo, que rezaron, salieron a las calles, dieron su sudor por el país que trabaja y le dieron a Bolsonaro la mayor votación de su vida!”. 

Que Bolsonaro se exprese con respecto a la victoria de Lula genera zozobra debido a que en más de una ocasión dejó clara la posibilidad de impuganor los resultados ya que desconfiaba del sistema electoral brasileño. Pese a esto, el margen para que impugne se hace cada vez más estrecho mientras su silencio ya hace reaccionar a varios de sus aliados. Tarcísio de Freitas, que ha sido elegido como gobernador de São Paulo​ y era uno de los grandes apoyos del aún presidente, ha establecido que “el resultado de las urnas es soberano” y que ahora hará frente a las políticas de Lula como oposición.

Bolsonario ha sido muy crítico con el TSE, organismo al que acusó de montar tramas para perjudicarlo. “El sistema está en mi contra”, llegó a denunciar durante su último debate con Lula el pasado 28 de octubre. Pese a estas palabras, el presidente del TSE, Alexandre Moraes, quitó peso a estas palabras alegando que Bolsonaro lo había atendido “con extrema cortesía” cuando le informó por teléfono el resultado oficial. 

Mientras Bolsonaro se iba a dormir en el palacio presidencial, Lula festejaba ante miles de seguidores reunidos en la avenida Paulista, donde exigió al presidente el reconocimiento de la derrota y “una transición ordenada”.

Será el 1 de enero cuando Lula juramente el cargo, pero la ley brasileña establece que 48 horas luego de confirmados los resultados de las elecciones, comenzará la transición entre un mando y otro. Es completamente irrelevante que Bolsonaro acepte la derrota, no lo obliga la ley, pero si debe designar una comisión que se encargará de la transición que, se supone, debe ser pacífica. Pasadas las 48 horas y sin respuesta del Gobierno, el ganador puede iniciar un reclamo judicial. 

Por ahora, el equipo de Bolsonaro no contacta con el de Lula, pero aún no pasa el plazo. El presidente incluso se ha negado a comunicarse con sus aliados más cercanos, por tal, Tarcísio de Freitas salió del paso asegurando que el resultado es innegable y se ofreció a dialogar con Lula siempre que sea necesario. “A partir del momento en que haya una convocatoria para una conversación, nosotros estaremos allí”, expresó el militar y exministro de Infraestructura de Bolsonaro.

Para Arthur Lira, presidente de la Cámara de Diputados y líder de un partido aliado del mandatario, “la voluntad de la mayoría manifestada en las urnas nunca podrá ser contestada”. “Seguiremos hacia adelante en la construcción de un país soberano, justo y con menos desigualdades”, sentenció. Bolsonaro pierde Brasil en un momento interesante para América Latina, región que nuevamente vuelve a virar hacía políticas de izquierdas. @mundiario

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